La solución debe responder al riesgo concreto del cruce. Antes de seleccionar el equipo conviene identificar quién circula por cada ramal, las velocidades habituales, los ángulos muertos, el ancho de paso y los momentos de mayor actividad. También hay que comprobar si las carretillas, peatones y vehículos automatizados pueden ser detectados de forma fiable en las condiciones reales del almacén.
Según la evaluación, el radar puede activar señales luminosas y acústicas, establecer prioridades de paso o comunicar una alerta a otros equipos. La lógica debe ser fácil de entender y consistente en todos los cruces. Una señal demasiado frecuente o ambigua puede perder eficacia, por lo que se define con los responsables de prevención y los usuarios de la instalación.
En GMP revisamos la geometría del paso, la posición de sensores y avisadores, la alimentación disponible y la interacción con el tráfico. La puesta en marcha incluye comprobar cada dirección de aproximación, la visibilidad de las señales y la respuesta ante escenarios habituales. Si el sistema se conecta a limitadores o a otros dispositivos, se valida esa integración con el fabricante y el equipo de mantenimiento.
- Definir el objetivo de seguridad y el comportamiento esperado del sistema.
- Instalar sensores y señales donde sean visibles y detecten con antelación suficiente.
- Probar el cruce con peatones y vehículos en condiciones de trabajo reales.
- Documentar comprobaciones, incidencias y responsables de mantenimiento.
La tecnología complementa la segregación de recorridos, la señalización, la formación y las medidas derivadas de la evaluación de riesgos. No sustituye estas medidas ni elimina la necesidad de conservar las zonas de circulación despejadas.
¿El radar detecta siempre a personas y carretillas? El alcance y la sensibilidad dependen del sensor, su orientación, los obstáculos y el entorno. Deben verificarse en cada instalación y mantenerse según las indicaciones del fabricante.
¿Puede utilizarse en exterior? La idoneidad depende de la protección ambiental y de las condiciones del emplazamiento. Es necesario escoger equipos adecuados y comprobar su funcionamiento en el lugar.
¿Qué normativa debe tenerse en cuenta? El diseño parte de la evaluación de riesgos y de las normas y procedimientos aplicables a cada actividad. GMP puede revisar el almacén y proponer una configuración acorde con su operativa.